Sunday, June 01, 2008

6.43 am

Siento que cada vez me equivoco más.
Que todas las opciones y decisiones que he tomado han sido las incorrectas.
Que debiera priorizar otras cosas, distintas a las que han sido desde hace un par de años.
Que debiera tomarle el verdadero peso a la vida.
Que debiera darme cuenta que a veces los sueños sólo son eso, sueños.
Que las ilusiones son sólo ilusiones.
Que los deseos sólo se cumplen en la imaginación.
Y en los sueños.
La vida no es sueño.
Sólo en algo Calderón de la Barca estaba bien: los sueños, sueños son.
Nada más.

Porque la gente se va.
Porque cuando ya no están, no hay vuelta atrás.
No puedes cambiar el pasado.

Y si todo esto es sólo una lección que debo aprender en la vida...
entonces, prefiero vivir en la ignorancia.

No quiero que la culpa me mate cada vez que te recuerdo.
No quiero seguir sufriendo esa maldita decisión.
Pero sé que lo haré por siempre.
Ya la tomé. Ya pasó.
No tengo cómo arreglarlo.
Ya fue.
Pero sigo pensando en lo que debí haber hecho, frente a lo que te hice.
Y sé que no saco nada remordiédome la conciencia con eso, pero es imposible el hacer callar esta voz dentro de mí.
Esa voz del que te sigue buscando en los rincones de mi mente.
Esa voz del que hasta el día de hoy se arrepiente.

Saturday, November 24, 2007

16



Llegaste a mí cuando todo comenzó a caer.
Todos los esquemas de mi vida se empezaban a romper irremediablemente.
Todo era hostil, me costaba entender lo que pasaba y es tremendo tener que enterarse de algunas cosas a esa edad.
Cosas que te hieren en lo más profundo.
Heridas que sangran por largo tiempo. Sangre que de nada sirve que corra.
Heridas que tardan una vida en cicatrizar. Cicatrices que nunca se borran.
Heridas que cierran. Dolores que nunca se olvidan.
Y llegaste tú.


Llegaste tú y fuiste mi apoyo.
Llegaste a dar luz a mi vida, esa luz que, en mí, de a poco se estaba apagando.
Llegaste a tratar de hacer feliz a niño triste y solitario.
Llegaste a tratar de cubrirme de los golpes de un hogar que se cae a pedazos.
Llegaste a decirme que podías verme, cuando era invisible para el resto del mundo.
Llegaste tú y fuiste mi consuelo.


Entonces, tuvimos que partir.
No pudiste venir con nosotros.
Traté hasta lo imposible para que pudieras seguirnos, pero cuando eres la última persona en ser considerada dentro del lugar en el que se supone que fuiste a refugiarte y que resulta ser una tortura aún peor de donde venías, nada más puedes hacer.
Tú lo aceptaste, y permaneciste fiel, cuidando las ruinas de ese hogar destruido.
Cada noche te visitábamos, y era para mí el mejor momento del día.
A pesar de que el ir hacia ese lugar podía ser vinagre para mis heridas, nada importaba, sólo porque podría verte.


Dos largos años demoramos en volver y salir del otro infierno al que fuimos a buscar refugio.
Y fuimos caminando y creciendo juntos.
Siempre juntos.
Y pasaste a ser un miembro más de la familia, esa familia que tratamos de construir los sobrevivientes al naufragio.
Tu cumpleaños fue fiesta y en Navidad siempre había un regalo para ti.
Y seguiste siendo mi apoyo, ese alguien con quien necesitaba hablar de todo lo que me pasaba y que sabía que nunca me defraudaría.
Y tú me escuchaste.
Me mirabas, como si entendieras todo por lo que estaba pasando.
Y me hiciste sonreír.

Y así pasó el tiempo.
Tú siempre conmigo. Yo siempre contigo.
Y pasó tanto tiempo que ya todos comenzaron a prepararme para tu partida.
Partida que yo comencé a asumir por adelantado.
Y pasó aún más tiempo.
Y tú seguías conmigo.
Tu tan pronosticada partida nunca ocurría, y comencé a creer que no podía ser posible.
Y no lo era.


Después vino la segunda guerra, esta vez fuera de casa.
No podías acompañarme, pero eras la única que entendía por lo que pasaba y que era capaz de hacerme sentir mejor.
Cuando tu mente y tu entorno son tus peores enemigos, es demasiado difícil.
Y ahí estabas tú.
Estuviste cuando pude ganar la guerra.

Pero una vez que vencí, tuve que partir.
Otra vez.
Pero ahora no te quedarías sola.
A quienes tu fuiste fiel serían fieles contigo y ocuparían mi lugar mientras yo no estuviera.
Sentí mucho el tener que irme, pero debía hacerlo.
No me ayudaste a salir del hoyo en el que estaba por nada.
Lo que debía hacer sería capaz de hacerlo gracias a ti.


Pasó un año y pude volver por un poco tiempo.
Ese poco tiempo que también te dieron.
Esa partida que creí tener asumida hace mucho, súbitamente volvío y me remeció por completo.
Ese sentimiento de angustia por no poder hacer nada para evitarla.
Ese sentimiento de culpa por no haber podido estar contigo más tiempo.

Sólo dos meses más dijeron que estarías con nosotros.
Siento una culpa enorme al recordar que pedía a Dios que me dejaras dentro de ese mismo verano, para así poder estar contigo durante los últimos días.


Pero no, nada parecía moverte el piso.
Seguías igual que siempre, haciéndome sonreír, alegrando mi vida.
Ese tiempo en contra que te auguraron parecía nunca llegar.


Tuve que volver a irme.
Pocas veces pude visitarte durante este año.
Cada vez que pude ir a verte, parecías un poco más frágil que la vez anterior.
Sin embargo, al verme, la vida volvía en ti y eras de nuevo la de siempre.
Y ese tiempo en contra no parecía llegar.

En el mes en que cumplí mis 20 años pude estar un poco más de tiempo contigo.
7 días.
Y nunca imaginé que esa sería la última vez que te vería.

Los dos meses que te auguraron resultaron ser once.
Un día domingo me preguntaron que si era posible que el próximo fin de semana pudiera viajar.
Un día lunes me dijeron que ese fin de semana debía viajar. Poco tiempo te quedaba.
Un día martes me dijeron que estabas cada vez peor y que no sabían cuánto más podrías resistir.
Debía tomar una decisión.
Decidí que no podía ser tan egoísta como para hacerte sentir un dolor innecesario.
Decidí que podrías irte sin decirme adiós.
Ese día martes compré mi pasaje para poder verte.
Un día miércoles no pude viajar, ya que debía cumplir con mis olbigaciones de universidad.
Ese día miércoles no quise llamar para no perder el equilibrio y ser capaz de cumplir con todo, como correspondía que lo hiciera.
Ese día miércoles viajé.
Un día jueves llegué.
Un día jueves pregunté por ti.
Un día jueves supe que un día miércoles no aguantaste más.
Un día jueves supe que fue finalmente una decisión tuya y no mía.
Un día jueves supe que ya no pudiste seguir esperándome y que tuviste que partir.
Un día jueves vi dos alstromelias junto a tu tumba.
Un día jueves supe que por tratar de cumplir con otras cosas, perdí la oportunidad de despedirme de ti.
Un día jueves supe que no pude estar junto a ti cuando me necesitaste, como tú estuviste conmigo cuando más necesitaba a alguien.
Un día jueves mi corazón se rompió.


Hace ya un mes que te fuiste.
Y yo aún no puedo asumir que te hayas ido.
Cada día quiero creer que tal vez ahora puedes estar conmigo en todo momento y escuchas todo lo que digo y pienso.
Cada día busco dentro de mí un pedacito de ti que me ayude a recordar y sentirte cerca.
Cada día la culpa me busca.
Cada día yo te busco.


Creo que todos tenemos una misión en esta vida.
Una misión que nos es encargada cuando llegamos a este mundo.
Llegamos, aprendemos, crecemos...
Hasta que comenzamos nuesta misión.
Una vez que la hemos cumplido, podemos ser relevados.


Tal vez ésa era tu misión.
Ayudarme a soportar todos los golpes que habrían de venir.
Ayudarme a sanar mis heridas.
Ayudarme a sonreír de nuevo.
Ayudarme a vivir.


Casi 16 años duró tu misión.
Y, a pesar de que tu partida me rompe el alma, creo que finalmente era para mejor.
Ahora por fin tú estás bien.
Ya no sufres.
Ya puedes descansar.
Ahora que te has ido, que has cumplido tu misión, tal vez significa que ya no necesito que alguien me ayude a seguir respirando. Tal vez significa que todo comienza a cambiar y que por primera vez en mi vida dejaré de recibir los golpes y los cortes. Que dejaré de sangrar mi vida.


El 16 de diciembre de 1991 llegaste a mí.
El 24 de octubre de 2007 tuviste que irte.

Pero es el 16 el que siempre recordaré, porque la fecha de partida para mí no existe.
Porque nunca te has ido.
Un día 16 llegaste a mi corazón.
Y toda una eternidad permanecerás en él.


Reini, gracias por enseñarme a vivir.




Monday, September 10, 2007

Sorpresas


La vida te da sorpresas. Sorpresas te da la vida.

Así dicen por ahí...


La verdad es que la vida no deja de sorprenderme. Para bien o para mal.

Cuando crees que algo es obvio, no ocurre.

Cuando no crees que algo sea posible, pasa.

Y, de pronto, no logro entenderlo...

Las personas a las que les tenías mayor fe, no aparecieron. Las personas que ya no considerabas, aparecen. Y las personas que permanecen en ese rango medio, continúan en él.


Esta semana la vida me ha dado sorpresas.

Algunas buenas, otras muy buenas y otras increíbles.

Algunas malas, otras muy malas, pero no logran opacar las buenas.

Esta semana, la vida me ha dado oportunidades.

Algunas las tomaré de inmediato, otras las estoy pensando, y otras me da miedo tomarlas.


Pero creo que algo bueno pasará...

Quiero creer que es así...

Monday, July 16, 2007

Melanie C - Carolyna

Friday, June 22, 2007

Stupidest Man Alive

It's now, at 2.51 am, that I realize I'm the stupidest man alive. Not such a great deal, I already thought about it before.

We haven't met in a long time. But I still think of you. And I'm sure you've never thought of me in your whole life. Not now. Not back then. Maybe they're just illusions I make up in my mind. I'm pretty sure they are, but I still don't know what makes them feel so real.

Thinking of you, remembering you, makes me feel disgusted. Makes me sick. I mean, I can't believe how you could be such a bitch! I can't remember why was it that I felt that way about you. You're so self-centered that you can barely see farther away from your nose. Vain. Hypocrite. Cynic. Cold.

But you're so beautiful. You're so kind. You gave me company when I felt alone. You gave me light when I was in the darkness. You gave me hope in the worst period of my life. And I cherish tenderly all of those memories. And then I think of you again. And then I remember you again. I remember when you used to smile at me in the morning. I remember the chance in which you called me. I remember the way you thank me when I pursued you, wanting to know of a way to help you go through that difficult moment. I remember when you accompanied me that special night. And then it comes again.

Things changed that night. I don't know why. It was like we haven't met each other ever. I was discovering a whole new you. Were you always like that? Were you a lie before? Who are you? Maybe I'll never know.

And I hate you so much. I hate you when I remember those moments from the past. I hate you when I think of those moments that could never arrive. I hate you and your indifference. I hate you and your kindness. I hate you and your beauty. I hate you and your friendship. I hate you. And I hate myself. I hate myself and my stupidity. I hate myself and my imagination. I hate myself and my illusion. I hate myself and my truthfulness. I hate myself and I hate my love.

And I hate you so much that every time I've met you ever since that night, you simply smile at me and I melt within. And I'm about to meet you again, in a three or four weeks period time. Just 25 days from hating you and melting for you again.

Thursday, June 07, 2007

What Could I Lose?

I heard recently this song.
I've heard ever since I bought the album, but just today I noticed it's lyrics.
And it made a whole sense to me.
And it goes as it follows...




What Can You Lose?
-- Madonna ft. Mandy Patinkin
from the album I'm Breathless (1990)



What can you lose?
Only the blues
Why keep concealing
everything you're feeling?
Say it to her
What can you lose?

Maybe it shows
She's had clues
which she chose to ignore

Maybe though she knows
And just wants to go on as before
As a friend, nothing more

So she closes the door

Well, if she does
Those are the dues
Once the words are spoken
Something may be broken
Still, you love her
What can you lose?

But what if she goes?
At least now, you have part of her
What if she had to choose?

Leave it alone
Hold it all in
Better a bone
Don't even begin
With so much to win
There's too much to lose.




Well, in my case, there's too much to lose.
But I can't seem to leave it alone. But also I can't stop concealing what I'm feeling.
'Cause I know you'll never see me.
I'd rather keep this part of you, instead of losing it all if I decide to talk.

Sunday, May 13, 2007

Invisible

Invisible
-- Ashlee Simpson

Like a grain on the beach
Like a star in the sky
Far too many to count
With the naked eye
They won't see you

Go ahead, walk on by
You don't know I'm alive
Maybe one day you'll find
You should open your eyes
You don't know me

You're the one who looked right through me
Now you're saying that you knew me
When I was invisible
And you're the one who walked right through me
Now you're saying that you knew me
When I was invisible

Little things adding up
Try so hard not to rush
Giving in, letting go
Of the world we know
They won't see you

Force it down, lose the taste
They all think it's a waste
We don't need to believe
Every word they say
They don't know me

You're the one who looked right through me
Now you're saying that you knew me
When I was invisible
And you're the one who walked right through me
Now you're saying that you knew me
When I was invisible

It's so easy
To be lost
But maybe
You're not lost at all
Oh, oh
Do you recognize me?
Oh, oh
Do you know who I am?
Oh, oh
Do you see me now?
Do you see me now?

You're the one who looked right through me
Now you're saying that you knew me
When I was invisible
And you're the one who walked right through me
Now you're saying that you knew me
When I was
Invisible

I'm invisible
I'm invisible

Dreams


If we have no dreams...
then why is it worth living?